JAVIER LARREA (GADISA) - Protección de las infraestructuras propias y el cloud

JAVIER LARREA (GADISA) - Protección de las infraestructuras propias y el cloud

Javier Larrea, administrador de sistemas en Gadisa

La seguridad debe de dejar de considerarse como un proyecto y pasar a formar parte de todos los proyectos de la empresa.

En los últimos 25 años, el panorama de ciberamenazas ha cambiado mucho más rápido de lo que nadie podía imaginar. En su opinión, ¿cuáles son los principales retos actuales para la industria de la ciberseguridad en España?

La sociedad española actualmente tiene una conciencia vaga de lo que suponen los peligros de la red. Si bien todo el mundo entiende de forma general que existe la posibilidad de que se comenta un fraude con tarjetas bancarias por ejemplo, cuesta encontrar alguien que tenga interiorizado el hecho de que el acceso a la información personal supone un riesgo directo. Cuestiones como la protección de datos personales, y muy especialmente entre las capas más jóvenes de la población las consecuencias de la exposición en redes sociales son cuestiones que aún están lejos de ser asumidas como riesgos potenciales.

A nivel industrial y empresarial en general, mi opinión es que todavía no se ha asumido la importancia de la figura del CISO o responsable de seguridad. Debería de ser una figura independiente y con un nivel de comité de dirección es decir, con capacidad de decisión sobre toda la organización, y por ahora en muchos casos es un puesto meramente técnico. La mayoría de empresas ven la seguridad como producto o servicio por el que se paga y con esto están protegidos, pero la seguridad más que un producto, es un proceso de mejora continua, que evidentemente tiene un componente técnico, pero también normativo, de formación, de concienciación, etc. y que debería de ser parte intrínseca del diseño de cualquier proyecto empresarial o industrial. Desde mi punto de vista, no tiene sentido una iniciativa empresarial que no comience con una evaluación de los riesgos, incluidos los relacionados con la información, ya que en ocasiones nos encontraremos que ideas que como concepto puramente de negocio pueden tener sentido pero una vez que se evalúan desde la óptica de la seguridad, es imposible llevarlas a la práctica de manera correcta.

Nada más declararse la guerra entre Rusia y Ucrania, las autoridades nacionales recomendaron, de forma preventiva, apagar todos los ordenadores de la administración pública cuyo funcionamiento no fuera imprescindible. ¿Cuáles son las ciberamenazas más preocupantes en este contexto para la industria nacional y sus infraestructuras críticas?

Está claro que en un momento como el que estamos viviendo, existe una amenaza latente contra las infraestructuras que tienen una base tecnológica. Durante años hemos leído noticias relativas a ataques sufridos por sistemas industriales del máximo nivel como las plantas nucleares en Irán o el oleoducto de Colonial en Estado Unidos. Visto este panorama y siendo como es Rusia uno de los actores más importantes, sino el principal, dentro del panorama de las ciberamenazas globales, está claro que su interés estratégico siempre ha estado en mantener un cierto grado de inestabilidad en los países que percibe como potenciales rivales (por ejemplo los de la órbita de la Unión Europea/OTAN) que favorezca sus objetivos. Por tanto en esta situación parece claro que el riesgo existe, y que debería de tomarse en serio.

Ante la evolución de los sistemas industriales y su longevidad, es imprescindible realizar análisis periódicos, no minusvalorar las posibles vulnerabilidades y tomar medidas de protección ya que muchos de ellos, son anteriores a la era de las interconexiones globales y por tanto no estaban diseñados para protegerse de las amenazas que suponen estas conexiones. Identificar una amenaza concreta no es posible, pero si identificar un riesgo y es la falta de concienciación sobre los riesgos que suponen las potíticas, diseños y sistemas más antiguos, que suelen ser el blanco más probable de un intento de agresión externo.

Entonces, ¿Qué recomendaciones hace a las empresas industriales para protegerse considerando en este escenario bélico, que se suma a los desafíos que ya estaba planteando la COVID?

Está claro que la medida más importante es contar con profesionales, que sepan hacer una evaluación de las infraestructuras existentes y plantear las mejoras oportunas como ya dije antes, en un proceso de mejora continua. La seguridad debe de dejar de considerarse como un proyecto y pasar a formar parte de todos los proyectos de la empresa. Y el conocimiento es la herramienta más eficaz. Existen grandes profesionales y buenos productos en el mundo de la seguridad, lo que hay que hacer es apostar decididamente por ellos y escuchar sus consejos. Realizar evaluaciones periódicas de cara a conocer nuestro grado de exposición e invertir lo que sea necesario, sobre todo en talento.

Por otra parte, los servicios en la nube y los nuevos modelos de relación laboral no pueden suponer un nuevo vector de ataque para los sistemas de la empresa. A veces se valora solamente la inversión en infraestructura tecnológica como tal frente a la transformación de inversión en gasto, sin entrar a considerar que los riesgos no son distintos por apoyarse en un gigante tecnológico para proporcionarnos una infraestructura, que los que asumimos cuando la infraestructura está en nuestras propias instalaciones. Debemos de aplicar al menos las mismas políticas y principios a las infraestructuras propias que a las que están alojadas en nube. Al final el modelo de la nube frente al despliegue de infraestructura propia es más un modelo financiero que tecnológico, pero los servicios que llevamos a una u otra plataforma, precisan del mismo grado de protección y resiliencia, y esto no es algo intrínseco al modelo de despligue.

¿Cómo se encuentra, en su opinión, el mercado laboral en lo que respecta a ciberseguridad? ¿Hay demanda de estos expertos?

El mercado laboral de la ciberseguridad está en un momento de explosión. Los ataque sufridos por infraestructuras y grandes corporaciones, han despertado la conciencia de las empresas en cuanto al peligro que supone la falta de protección. La demanda de profesionales se ha disparado hasta tal punto que se estima que hay más del doble de puestos por cubrir que oferta de personal cualificado. Se están haciendo grandes esfuerzos en las empresas en la captación de talento y la perspectiva es que en los próximos años esta tendencia va a aumentar la oferta de puestos relacionados con estas áreas, no sólo puestos tecnológicos, sino también para áreas jurídicas, organizativas y de auditoría relacionadas con la gestíon del riesgo y protección de la información

¿Qué puede aportar a un profesional industrial un título de Especialista en Ciberseguridad Industrial como el que ofrece la Universidad de Vigo?

Hasta hace unos años, los sistemas de IT y OT estaban aislados, eran mundos totalmente independientes, pero cada vez más la convergencia e integración entre ambos es un hecho. Con el grado de interconexión y dependencia mutua entre ambos, no es posible concebir un entorno en el que esta relación no exista y por tanto es imprescindible que los profesionales del ámbito industrial sean capaces de hablar en el mismo idioma en cuanto a seguridad que los profesionales de los sistemas de información más tradicionales, con sus especificidades pero desde una óptica común.

Los diseños deben de contar con el factor de la seguridad desde la base y por tanto los profesionales que los desarrollen han de tener esta formación totalmente interiorizada cuando se enfrentan al reto de idear o mantener un sistema industrial. Por tanto disponer de una formación adecuada como la que ofrece este título, es la base que les puede llevar a alcanzar el éxito en sus proyectos.